La tranquilidad de Ortuzar una mañana de domingo son reconfortantes. Es respirar profundo y que te aturda el ruido de la nariz y los pulmones. Yo estuve en lugares muy tranquilos, algún cerro, algún mar, alguna laguna, algún callejón, y esta tranquilidad me sorprende, es como cuando dejo oreando la ropa, yo oreo las neuronas en el balcón, chusmeando si ocurre algo mas que el sol, los arboles y los autos fríos.
Me llega La Nación, lo mas probable es que no lea ni los titulos, el comedor es como siempre un desorden total, hay ropa tirada por todos lados, en la cocina la pileta llena de cosas sucias y en el baño la canilla que gotea. Usted que esta leyendo ya estará pensando en la palabra caos, y si no la esta pensando, bienvenidos a mi mundo. Mi paz esta ahi, de ese modo, a mi manera, porque solo me puedo preocupar por relajarme en la tranquilidad de Villa Ortuzar.
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