22.10.10

La Miel

Que paradoja, que mis harapos te puedan rozar mas que yo, mas que mis dedos,
que a veces se les da por imantarse a tu piel
traviesa como tu risa, como la ciencia que absorbe el espacio de donde pisas
te paras bailas y vuelves al silencio, a veces en la luna y otras en la suelo.

No sucede muy seguido esto de sentir tan definido,
a pesar de no ser frontal como la situación espera, como vos necesitas.
pero nunca voy a aprender si antes no tuve unas cuantas derrotas ,
no existe otra forma de encontrar donde descansar

Me voy sin harapos, pero con tu sonrisa, en un instante platónico

como el disfrute de rozarla y descubrirla
algún giro va a encontrarme, frente a frente, ante el mundo de tu habitar,
cada centímetro del lugar, cada caricia del viento que agitan tus manos
todos somos un poco melosos en el fondo, para que negarlo?
Si lo maravilloso es visceral, irreprimible y bien de adentro, tan intempestivo que no lo vemos llegar.

Mirame de costado y espera a que te devuelva lo que ven mis pupilas antes de mutar en mi sueño ideal.
porque cuesta tanto mimarse sin preguntar? , sin nada de prejuicios, mente en blanco, solo el rito de animarnos a viajar, de exponer lo natural que no es palpable a la vista y cada vez lo siento mas.
Aunque todo quede en nada, o esta casi nada sea el todo, me siento a esperar sin dejarte alejar
el nido lo seguiré armando por si algún día se te ocurre corresponderte y disfrutar...
De la calma que te ofrece mi pecho.

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