Surfea su voz los tímpanos agraciados. Dibuja hemisferios, ionosferas, y el universo a sus pies. Ser de humildad y talento.
No encuentro el adjetivo exacto, tampoco es mi motor buscarlo, ya que sobrepasa lo natural.
Y sube, baja y viene, sonríe, te hace llorar y se va, así como si nada.
Es como cuando uno se sorprende y se queda con la boca abierta, acá se te termina por abrir el alma. Tiene ese don especial, espaciales espacios de creación, indómitos lugares donde solo esas notas pueden llevarte y traerte cuando quieran y como quieran.
Alguna vez volverá a pisar estos suelos, y yo voy a estar ahí, entrando en ese portal, al igual que todos aquellos que sentados en sus butacas se entregaban en cada canción a ese estado, ese recuerdo, ese sentimiento.
Después de unas horas, volví, sin saber a donde me habia ido exactamente, pero sabiendo que cada vez que ponga play, me voy a trasladar a esos mundos instantáneos, y de nuevo, mi alma entrara en trance…
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