12.8.10

Lo que vive es la humedad

Los días nublados tienen algo especial, como un sabor en la boca, como un aroma en el aire.
La verdad, que no me atrae el tema de quedarme echado, prefiero respirar la humedad, por mas que los pelos queden en modo Bob Patiño. Mucha gente le escapa a las nubes, debe ser porque no creen que es posible volar en sus grises esponjosos.

Cada vez que pasa un barco por la ventana pienso en aquellos que son capaces de abstraerse del mundo, arriba de toneladas de hierro y millones de litros de agua, un mundo aparte, una visión diferente, una exposición al horizonte sin horizonte.

Deberíamos desde nuestro lugar crear ese barco que nos lleve a donde querríamos ir, o tal vez, sumergirnos en el silencio de las aguas por un buen rato, dar vueltas en la atmósfera oceánica, que los peces nos acaricien la espalda y nos echemos una siesta en algún rincón de corales.

Si, me fui por las ramas, debe ser por el día...

Nublado y húmedo...

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