Nos dejamos ser, nos permitimos tocar el piso con dulzura, volar, viajar. De un momento a otro dejarnos ser completamente felices. Y sepan que no es cuestion de dinero, la plata no hace la felicidad, la felicidad la forman momentos como estos. Animarnos muchas veces es dificil, pero creo de verdad que en este mundo estamos para jugarnos las cartas que tengamos, por mas que la partida se vea opaca.
Y ella, que insiste en que estire los codos, me muestra con su latir lo bello que es la danza, ella con sus cero vueltas para decir lo que piensa, que te da un golpecito en la capocha porque sabe que podes dar mas, que se transforma al bailar, que cuida de los suyos...
A su manera, con su forma de ser, con su visceralidad pura a prueba de pelotudaje.
Con sus salidas de gente como nosotros... locos? Je!
Vos estas tratando de estirar los pobres empeines acartonados, y ella recomendandote que llames a Ameghino... Jejeje...
No solo nos ve como un cuerpo con un cerebro que pesa entre 3,800 y 4 kilos, de materia impenetrable, sino que nos parte la cabeza clase a clase, porque es distinta, y la gente distinta tiene esas luces, esas ventajas, de poder encontrar la forma de que el cuerpo hable, y se haga entender. Y para mi, señoras y señores, eso es impagable.
Si a alguien le debo haber tenido hoy mi primera muestra de danza, es a Ella.
Gracias!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario